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¿Cómo sobrevivo cuando pierdo un ser querido?

Pregunta: Mi esposa falleció en un accidente automovilístico hace como dos meses, y en realidad estoy batallando. La iglesia me ha ayudado, pero en semanas recientes el teléfono ha dejado de sonar y ya nadie trae comida. Yo me mantengo ocupado con los hijos, pero cuando las cosas quedan en calma, todo lo que pienso es en lo mucho que la echo de menos. A veces me enfado, particularmente cuando veo a otros hombres con sus esposas. ¿Qué puede ayudarme en esta aflicción?
Respuesta: El corazón partido cuando se pierde a un ser querido es diferente a toda otra aflicción. Le acompañamos en su dolor, y pensamos en las muchas pérdidas que usted siente todos los días. Ya no puede disfrutar de la dulce compañía de su esposa, ni sentir su abrazo, ni oír su voz. Sus hijos ya no pueden disfrutar de la presencia alentadora de su madre. Ahora usted tiene que enfrentar solo la tarea de ser padre, siempre consciente de que alguien del retrato de la familia está faltando. Ay, en realidad su corazón debe sentir un peso tremendo.
Los que han perdido seres queridos dicen que uno nunca se recupera por completo de esa pérdida. El dolor se queda por el resto de sus vidas, tocándolos con tristeza de diferentes maneras en diferentes momentos. Su meta no es necesariamente eliminar el dolor de su vida, sino aprender a vivir con esa aflicción. Con el paso del tiempo, las oleadas de tristeza se reducirán en severidad y frecuencia, y usted sentirá que tiene mejor control de sus emociones. Las personas en su situación a menudo dicen que no es buena idea en estos momentos hacer grandes cambios o tomar decisiones que cambian la vida. Usted no puede resolver el dolor cambiando sus circunstancias o huyendo. La aflicción es un recorrido que usted debe seguir, un día a la vez.
En esta etapa, trate de buscar un momento y lugar en donde se sienta libre para sentirse triste. Durante el día hay cosas que usted tiene que hacer, tales como ir al trabajo y cuidar a sus hijos. Simplemente no puede abandonar la vida para afligirse. Pero tal vez pueda hacer arreglos para salir más temprano de su trabajo de manera que pueda pasar tiempo en un parque o en su casa para sentirse triste y llorar. Dese a sí mismo algo de espacio durante el día para dejar que sus emociones corren.
La aflicción puede asomarse en usted en momentos extraños, tales como cuando está en el supermercado u oye una canción que a su esposa le gustaba, o cuando está amarrando los cordones de los zapatos de sus hijos, o cuando percibe en otra persona el aroma del perfume de su esposa. Cuando lleguen esos momentos, usted debe hacer una pausa y buscar un lugar tranquilo para llorar. Evite atiborrar su vida con demasiadas ocupaciones. Trate de aflojar su calendario y dar más tiempo para hacer las cosas; porque usted lo necesitará.
Las emociones son demasiado poderosas como para quedarse embotelladas por mucho tiempo. Romperán cualquier envase en el que usted trata de embutirlas, y aflorarán como síntomas relativos al estrés como dolores de cabeza o úlceras. Las emociones suprimidas pueden destrozar su cuerpo. Coma comidas saludables y haga ejercicio de manera regular para ayudar a su cuerpo a procesar el estrés que se va acumulando mientras usted procesa el dolor.
No se puede acelerar el proceso de la aflicción. Lleva tiempo, y tiene lugar mejor en comunidad con otras personas que están atravesando aflicción y pueden entender lo que siente. En Romanos 12:15 Pablo nos dice: "llorad con los que lloran." La recuperación se facilita cuando otros comparten nuestra aflicción. Apóyese en los que le rodean. Dígales lo que necesita, aun cuando todo lo que usted necesite sea estar usted en el mismo cuarto con ellos por un par de horas. Permita que Dios use a otros para consolarlo. Le recomendamos unirse a un grupo similar, de haberlo. Puede hallar más información sobre estos grupos en la Internet, o, si habla inglés, ingresando al sitio www.griefshare.org.
Finalmente, y lo más importante, busque su fortaleza en el Señor Jesucristo. Dedique tiempo a los Salmos mientras procesa la aflicción. Las oraciones francas de David y otros han ayudado por siglos a los que sufren pérdidas, y a procesar el dolor. Estos ejemplos pueden ayudarle, para empezar:
Mírame, y ten misericordia de mí,Porque estoy solo y afligido.Las angustias de mi corazón se han aumentado;Sácame de mis congojas.Mira mi aflicción y mi trabajo,Y perdona todos mis pecados (Salmo 25:16-18).
Claman los justos, y Jehová oye,Y los libra de todas sus angustias.Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón;Y salva a los contritos de espíritu (Salmo 34:17-18).
Pablo nos da este estímulo: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza” (1 Tesalonicenses 4:13). Luego describe el momento cuando los muertos en Cristo serán resucitados y nosotros seremos arrebatados en los aires para unirnos a Cristo. Nos reuniremos con nuestros seres queridos para siempre. ¡Qué maravillosa esperanza! Pablo no dice: "no se aflijan"; más bien dice: “No se aflijan como los que no tienen esperanza.” Afligirse está bien, pero la aflicción no tiene por qué llevar a la desesperanza. En su aflicción, busque esperanza en las promesas de Cristo, que ha vencido la muerte y le promete una reunión eterna con su ser querido.

Por Visión Para Vivir

Comience a Orar

Esto sucedió efectivamente hace unos años.
Sucedió en 1968 en un aeroplano que se dirigía a la ciudad de Nueva York; un vuelo de rutina y normalmente muy aburrido. Pero esta vez no resultó ser así.
Cuando ya estaban en el proceso del aterrizaje, el piloto notó que el tren de aterrizaje no quedaba sujeto. Él movió todas las palancas y botones que podía, tratando vez tras vez de conseguir que el tren de aterrizaje quedará fijo en su lugar, sin lograrlo. Entonces pidió instrucciones a la torre de control. Mientras el avión daba círculos sobre el aeropuerto, las cuadrillas de emergencia recubrieron la pista de aterrizaje con espuma y los bomberos y otros vehículos de emergencia se colocaron en posición apropiada.
Mientras tanto, los pilotos les informaban a los pasajeros de cada maniobra con esa voz calmada, impávida, que aprenden a usar. Las azafatas se movían por la cabina con un aire de reserva tranquila. Se les dijo a los pasajeros que colocaran las cabezas entre las rodillas y que no sujetaran los tobillos justo antes del impacto. Hubo lágrimas, y unos cuantos gemidos de desesperanza. Era una de aquellas experiencias de las que uno piensa: “No puedo creer que esto me esté sucediendo a mí.”
Entonces, cuando el aterrizaje se aproximaba, el piloto de repente anunció por los intercomunicadores: “Estamos en el descenso final. En este momento, de acuerdo al Código Internacional de Aviación establecido en Ginebra, es mi obligación informarle que si usted cree en Dios debe comenzar a orar." Tal como lo oye, ¡eso fue exactamente lo que dijo!
Me alegro de informar que el aterrizaje de panza ocurrió sin problemas. Nadie resultó herido y, aparte del extenso daño en el avión, la aerolínea casi ni recordó el incidente. Es más, un pariente de uno de los pasajeros llamó a la aerolínea al día siguiente y preguntó sobre esa regla de oración que el piloto había citado. La respuesta fue una fría, y reservada declaración de “sin comentarios.”
Asombroso. Lo único que sacó a la luz una “regla secreta” profundamente sepultada, fue una crisis. Llevada hasta el borde, de espaldas contra la pared, justo hasta el punto máximo, y con todas las rutas de escape cerradas, sólo entonces nuestra sociedad abre una grieta a un indicio de reconocimiento de que Dios tal vez esté allí, “y si usted cree, debe comenzar a orar.”
Me hace recordar un diálogo que oí por televisión poco después de la erupción del monte St. Helens, el volcán en la región noroeste en los Estados Unidos. El entrevistado era un reportero que había “regresado del volcán con vida” con fotografías y una grabación del sonido de su propia pesadilla personal. Había estado cerca del cráter de la montaña cuando sucedió la erupción, y literalmente tuvo que poner pies en polvorosa para salir con vida, con la cámara encendida y el micrófono abierto. Las fotografías estaban movidas y oscuras, pero su voz era otra cosa.
Era espeluznante, casi demasiado personal para revelarlo. El hombre respiraba agitadamente, gemía, jadeaba, y le hablaba directamente a Dios. Nada de formalidad, ni frases de cajón, sino simplemente el grito desesperado de una criatura en crisis.
Cosas tales como “Ay, Dios, ay, Dios mío. ¡Auxilio! ¡Socorro!” Más gemidos, más respiración entrecortada, escupitajos, boqueos, toses, jadeos. “Este calor es demasiado. Todo está tan oscuro. Ayúdame, Dios, por favor, por favor, por piedad, por piedad.”
No hay nada como una crisis para dejar expuesta lo que de otra manera es una verdad oculta del alma. De cualquier alma.
Nosotros podemos enmascararlo, ignorarlo, hacerlo a un lado con fría sofisticación y negación intelectual, pero quítese el cojín de la comodidad, elimínese el escudo de seguridad, introduzca la amenaza de muerte sin la presencia de otros que quiten el pánico del momento, y es casi seguro que todas las filas de la humanidad “comienzan a orar.”
Las crisis aplastan; y al aplastar, a menudo refinan y purifican. He estado al lado de demasiado moribundos, y ministrado a demasiadas víctimas de la calidad, y escuchado a demasiadas personas quebrantadas y lastimadas como para creer de otra manera.
Desdichadamente, por lo general exige golpes brutales de aflicciones como esas para ablandar y penetrar los corazones endurecidos.
¿Conoce la admisión del novelista ruso Alexander Solzhenitsyn?
“Fue sólo cuando yacía en la paja podrida de la prisión que percibí dentro de mí mismo los primeros aguijonazos del bien. Así que, benditas seas, prisión, por haber estado en mi vida.”
Esas palabras proveen una ilustración perfecta de la instrucción del salmista:
Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba;Mas ahora guardo tu palabra. . . .Bueno me es haber sido humillado,Para que aprenda tus estatutos. (Salmo 119:67, 71).
Después de que la crisis aplasta, Dios interviene para consolar y enseñar.
Esto sucede en realidad en alguna parte de nuestro mundo, todos los días.

Por Charles R. Swindoll

Cómo Lidiar con Santos que se Extravían

¿Alguna vez ha rescatado a alguien que estaba ahogándose? Si lo ha hecho, sabe como las víctimas a menudo luchan contra los rescatadores debido a la histeria de ese momento aterrador. Lo mismo es a menudo cierto cuando se intenta rescatar a los que dan traspiés espirituales debido a que su fe ha naufragado.
El escritor y maestro Howard Hendricks cuenta de un joven que se alejó del Señor Jesucristo pero que finalmente un amigo que realmente lo quería logró rescatarlo. Después del pleno arrepentimiento y restauración, el doctor Hendricks le preguntó a este creyente cómo se había sentido mientras estaba en el mar, en aguas profundas, en problemas serios, y todos sus amigos estaban en la orilla lanzándole acusaciones bíblicas en cuanto a justicia, castigo, y obrar mal. Él respondió:
“Hubo un hombre que nadó para rescatarme y no me soltó. Yo luché contra él,
pero él hizo a un lado mi lucha, y me agarró, y me puso un salvavidas, y me arrastró
a la playa. Y él, por la gracia de Dios, es la razón por la que fui restaurado. No me soltó.”¹
En Santiago 4:11-12 el escritor no prohíbe a los creyentes que consuelen a los que se han descarriado; más bien, advierte contra los creyentes que con malicia difaman a otros. Jesús subrayó esto mismo en Mateo 7:1-4. La conclusión que muchos creyentes han derivado de estos dos pasajes se puede reducir a dos palabras: ¡No juzguen!
Pero, ¿qué hacer en esas ocasiones cuando un hermano o hermana en Cristo se alejan del Señor? ¿Acaso no deberíamos intentar rescatar a aquellos cuya fe ha naufragado? O, ¿les dejamos sencillamente que perezcan? El clímax de las palabras de Jesús en el pasaje de Mateo responde a esto que parece dilema. De acuerdo a Jesús, hay lugar para quitar la paja del ojo de otros creyentes (7:5). Pero, recuerde, hay pocos lugares en nuestros cuerpos más sensibles al toque que el ojo. Y, tal como sacar algo de un ojo físico requiere extrema sensibilidad, lo mismo se exige al tratar de quitar las pajas espirituales del ojo de nuestro hermano o hermana en Cristo. Jesús no está condonando a los que se sienten “llamados” a criticar. Más bien, esta dando su aprobación a la ayuda de los que están dispuestos a permitir que les limpien primero sus ojos espirituales antes de rescatar a otros.
Comprensión del Consejo de Santiago
Para aprender más en cuanto a la técnica necesaria para la cirugía del ojo espiritual, pasemos a las palabras de Santiago 5:19-20. Cuatro preguntas importantes surgen de su pluma.
Primero, ¿respecto a quiénes habla este consejo? Por encima parece como si Santiago estuviera hablando en cuanto a salvar almas del infierno. Sin embargo, las palabras “hermanos” y “entre ustedes” indican que se dirige a creyentes.
Segundo, ¿qué hizo que Santiago escribiera estas palabras? Lo más probable es que alguien se había extraviado de la verdad. La palabra “extraviado” es traducción del vocablo griego planao, de donde derivamos nuestra palabra planeta. Los griegos antiguos pensaban que los cuerpos celestiales deambulaban por el espacio. De la misma manera, cuando los creyentes se extravían de la verdad, se alejan de la ruta prescrita que en un tiempo conocieron.²
Tercero, ¿de qué se ha extraviado la persona? De la verdad. El comentarista Spiro Zodhiates amplía lo que significa extraviarse de la verdad.
La verdad de la que Santiago habla es naturalmente la persona y obra de
Jesucristo. No se refiere a un sistema filosófico o teológico abstracto, sino
a Cristo mismo, que dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). . . .
Por supuesto, la palabra “verdad” aquí también se refiere a todo lo que Cristo
enseñó e instituyó. Es la totalidad de su enseñanza doctrinal y práctica; no la
enseñanza de alguna iglesia o denominación en particular, sino de Cristo. Y,
¿en dónde se halla esta enseñanza? En la palabra de Dios, en la Biblia.³
Cuarto, ¿qué hay que hacer? Ahora llegamos a la parte más sensible: sacar la paja del ojo del hermano o hermana en Cristo. Cuando los creyentes por decisión propia se extravían de la verdad, Santiago dice que uno debe traerlos de regreso, lo que quiere decir que todo creyente con ojo limpio, y no simplemente los dirigentes de la iglesia, debe ayudar a recuperar a los que se han descarriado. No los ignore ni les lance críticas desde la distancia, como algunos hicieron con el joven que mencionó el doctor Hendricks. ¡Nade hasta donde ellos están y no lo suelte!
Actitud Apropiada
Ahora que hemos considerado la acción que debemos realizar, pasemos a Gálatas 6:1 para mirar de cerca la actitud apropiada que necesitamos. A fin de cualificar para ayudar a restaurar a otros a la verdad, debemos primero estar llenos del Espíritu Santo y no estar controlados por la carne. Debemos buscar la ayuda del Espíritu para sacarnos los troncos de nuestros propios ojos antes de intentar sacar pajas de los ojos de otros. Sólo los que son espirituales, que abordan una operación así con dependencia completa del Espíritu Santo, deben tratar de hacer esto.
La segunda cualificación que Pablo menciona es la mansedumbre. Los creyentes carnales por lo general son extremadamente sensibles a la crítica. Hablar con ellos con un espíritu de rigor y crítica sólo asegura el fracaso y rechazo. Pero un espíritu de mansedumbre anima a los extraviados para que se tranquilicen y se reconcilien con Dios.
Tercero, antes de apresurarnos a meternos en aguas profundas para rescatar a alguien, debemos comprobar para asegurarnos de estar equipados con una actitud de humildad: “considerándote a ti mismo, no sea que tú también serás tentado.” Un juicio errado en cuanto a la profundidad del problema o una estimación exagerada de nuestra capacidad para atenderlo muy rápidamente nos dejará también a nosotros en situación precaria.
Sacar pajas de ojos ajenos no es una tarea agradable. No es ninguna delicia tratar de rescatar a alguien que batalla y patea contra todo esfuerzo de ayuda. Es más, los que son verdaderamente humildes a menudo titubean para intervenir, sabiendo que no tienen el poder en sí mismos para sacar al otro a la seguridad. Con todo, el humilde se mete, lentamente, con oración, debido a un genuino amor del Padre celestial.
Operación Restauración
Hasta aquí hemos cubierto la acción y actitud necesaria para lidiar con santos que se extravían. Ahora volvamos a Santiago 5:20 y veamos lo que sucede cuando se les restaura.
El primer resultado es que el alma del santo que se extravía será rescatada “de la muerte.” La palabra muerte pudiera decir que si no se hubiera logrado que este individuo vuelva al Señor, pudiera haber muerto bajo disciplina divina. Es más probable, sin embargo, que Santiago utiliza la palabra muerte en un sentido amplio y metafórico. Cuando logramos que los santos extraviados vuelvan al Señor, rescatamos sus almas de una existencia mortal de soledad, amargura, angustia y culpa.
El resultado es que se “cubrirá multitud de pecados.” Cuando se logra que alguien regrese al redil mediante la confesión y el arrepentimiento, el perdón de Cristo cubre por completo a esta oveja anteriormente perdida.
Sumario y Aplicación
En toda su carta Santiago ha señalado aspectos específicos en los que los creyentes han empezado a extraviarse: dudas en las pruebas, echar la culpa al verse tentados, cólera y prejuicio, intelectualismo estéril, una lengua suelta, celos y envidias, arrogancia, críticas, planear sin Dios, aprovecharse de otros debido a la riqueza, y la falta de oración; para mencionar unas pocas cosas. Por estos cinco capítulos Santiago ha venido a nuestro rescate. Ahora concluyamos cristalizando su consejo en cuanto a rescatarnos unos a otros.
Primero, hay ocasiones definidas cuando debemos intervenir para sacar las pajas de los ojos de otros. Segundo, todo el proceso debe estar bajo la dirección del Espíritu Santo. Tercero, el motivo o actitud es tan importante como la acción. Cuarto, cuando el Señor nos acicatea, no debemos ser renuentes o sentirnos fuera de lugar al confrontar a otros. Recuerde que usted está salvando a esa persona de la muerte y cubriendo multitud de pecados. ¡No la suelte!

1. Según lo nota Charles R. Swindoll, en un sermón titulado “Set Me Free” (“Hazme libre”) predicado en la Iglesia First Evangelical Free Church of Fullerton, California, 25 de enero de 1981.
2. La implicación aquí es que Santiago se dirige a creyentes, porque sólo los que han conocido íntimamente la verdad pueden extraviarse de ella. Los no creyentes no pueden extraviarse de algo que nunca han conocido.
3. Spiros Zodhiates, The Behavior of Belief (Grand Rapids, Mich.: William B. Eerdmans Publishing Co., 1959), 217.

Por Charles R. Swindoll

Cuando se Pregunta Por Qué

El estruendo fue ensordecedor. Aunque no había nadie cerca como para oírlo, al fin y al cabo resonó por todo el mundo. Ninguno de los pasajeros del DC-4 jamás supo lo que sucedió: todos murieron al instante. Eso fue el 15 de febrero de 1947, cuando el vuelo de la aerolínea Avianca con destino a Quito, Ecuador, se estrelló contra el pico El Tablazo, de más de 4000 metros de altura, no lejos de Bogotá, y luego cayó, como masa incendiada de metal, hasta el fondo del precipicio.
Una de las víctimas era un joven neoyorquino llamado Glenn Chambers, que planeaba empezar un ministerio con “La Voz de los Andes.”
Antes de salir del aeropuerto de Miami temprano ese día, Charles le había escrito una nota a su madre en un pedazo de papel que recogió en la terminal. El papel era una propaganda con la palabra ¿POR QUÉ? dibujada en el centro. Al apuro y preocupado, garrapateó su nota alrededor de esa palabra, la dobló, y la metió en un sobre dirigido a su madre.
La nota llegó después de la noticia de su muerte. Cuando su madre la recibió, allí, clavándole la mirada, estaba esta acosadora pregunta: ¿POR QUÉ?
De todas las preguntas, ésta es la más penetrante, la que más atormenta. Acompaña a toda tragedia. Brotan de los labios de la madre cuyo hijo nace muerto . . . de la esposa que acaba de enterarse de la trágica muerte de su esposo . . . del hijo a quien se le dijo: “Papa no volverá nunca más a casa”; . . . del padre de cinco hijos que acaba de perder su empleo . . . del amigo íntimo del suicida.
¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? ¿Por qué esto? Nada puede prepararnos por completo para tales momentos. Pocos pensamientos pueden estabilizarnos después . . . tal vez sólo uno.
Considere a Job . . . ¡imagínese lo que sentía!
“Acabas de perder todo tu ganado; se lo robaron. También destruyeron tus ovejas y camellos. A tus empleados los asesinaron, Job. Ah, y una cosa más: tus hijos quedaron aplastados por una tempestad de viento intempestiva; todos están muertos, amigo mío; todos los diez.”
Eso sucedió en realidad. Job recibió todas estas noticias en un breve período de pánico. Poco después se enfermó con llagas que supuraban; de la cabeza a los pies. Afligido, aturdido, en bancarrota. En insoportable dolor, en cuerpo y espíritu. Sin poder hallarle ni pies ni cabeza incluso a una tragedia, ¡mucho menos a cinco! Era agonía en crudo, en bruto, y los cielos guardaban silencio. Ninguna explicación tronó del ámbito celestial. Ni una sola razón; ni una sola. Y entonces su esposa le aconsejó: “¡Maldice a Dios y muérete!”
Con intrepidez Job respondió: “¡Suenas como mujer necia!” Con sabiduría dijo: “¿Vamos a aceptar sólo lo bueno de Dios y nunca la adversidad?”
Note con mucho cuidado de que echó mano Job ese día. No se pierda lo que le hizo salir avante. A diferencia de la posición del estoico: “Sonríe y sopórtalo, o por lo menos aprieta la quijada y aguántalo,” Job echó mano de un gran principio al que se aferró. Formó el nudo al fin de su cuerda; estabilizó su paso; impidió que se destrozara. Ninguna otra verdad elimina la necesidad de preguntar “¿por qué?" como ésta:
DIOS ES DEMASIADO BUENO COMO PARA HACER ALGO CRUEL, DEMASIADO SABIO COMO PARA EQUIVOCARSE, DEMASIADO PROFUNDO COMO PARA EXPLICARSE.
¡Eso fue todo! Job dio por concluida su argumentación aquí.
Es asombroso como el creer en ese profundo enunciado borra el “¿por qué?” de las inequidades de esta tierra.
Fue el mismo nudo que una madre con el corazón destrozado en Nueva York anudó a fines de 1947. La señora Chambers dejó de preguntar ¿Por qué? cuando vio al ¿Quién? detrás de la escena.
Todos los demás sonidos quedan ahogados cuando nos apropiamos de la absoluta soberanía de Dios. Incluso el estruendo ensordecedor de un avión que se estrella.

Por Charles R. Swindoll

Cómo Confiar cuando Uno Está Angustiado

Algunos tal vez enfrenten lo que fácilmente se podía llamar un problema insoluble. Es a ustedes a quienes espero animar hoy. A menudo las situaciones que no tienen respuestas humanas forman la base para que Dios haga su mejor obra.
Esto se ilustra de manera hermosa en la vida de Job, que, a mi juicio, es un ejemplo vivo de problemas insolubles. La biografía de Job incluye todo un pizarrón lleno de preguntas en cuanto al sufrimiento.
¿Es Dios justo? ¿Es esta situación justa? ¿Qué debe aprender una persona que atraviesa las aguas profundas del sufrimiento?
En Job tenemos un vistazo singular y raro dentro del velo del cielo y detrás de bastidores en la tierra.
Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. 8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? (Job 1:7-8).
¿Que diría Dios de usted si él estuviera hablando con Satanás ahora mismo y hablándole de la vida de usted? “¿No has considerado a ____________ ?” y entonces mencionara su nombre. Al describirlo a usted, ¿qué diría Dios? Con alguno de ustedes, a lo mejor sería algo muy similar a lo que dijo de Job: “perfecto y recto.”
La vida de Job era un modelo maravilloso de vida valiente. Job confió en Dios en las buenas. Ahora la escena estaba preparada para determinar si Job confiaría en Dios en situaciones humanamente imposibles.
El siguiente capítulo en la vida de Job es oscuro. Soportó pérdidas como pocos han conocido. Su casa, destruida; su familia, muerta; su salud, en ruinas; sus finanzas, eliminadas. Sus amigos cuestionaban su reputación santa.
En el largo proceso de resolver sus preguntas y luchas, Job finalmente resolvió confiar en Dios—costara lo que costara. Había adorado. Se había humillado. Se había sentado en silencio. Finalmente respondió a su esposa: “Recibo lo que Dios ha enviado. He recibido lo bueno; ahora recibo la adversidad.” Vuelva a leer eso. Es el secreto de la estabilidad.
Hallo tres razones reales por las cuales Job pudo responder de esa manera. Primero, miró hacia arriba y halló consuelo en la soberanía de Dios. Vio mucho más que las acciones de Dios; vio el corazón de Dios. Aceptó lo que Dios dio y lo que Dios quitó. Vio el amor soberano de Dios, y le dijo a su esposa: “Acaso no deberíamos recibir lo uno y lo otro sin cuestionarlo?”
Job también miró hacia adelante y recordó la promesa de Dios. En el capítulo 19 Job dijo:
“Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo” (19:25).
Job recordó la promesa de Dios de que al fin todo se resolverá. Mirando hacia adelante, sintió ánimo.
Finalmente, Job miró hacia adentro y se dejó moldear por la instrucción de Dios.Job 42:6 dice que Job miró su vida, y se arrepintió “en polvo y ceniza.” Vio que Dios le había instruido en el sufrimiento y enfermedad como de ninguna otra manera. Dijo, en efecto: “Señor, por primera vez honradamente puedo decir: ‘Me entrego a ti como nunca antes.’”
Exige valentía que el creyente se entregue a un Dios soberano al enfrentar situaciones imposibles. Tal vez eso es exactamente lo que usted necesita hacer en este mismo momento. Me viene a la mente la oración que elevó una vez una persona sabia y consagrada:
Señor: Estoy dispuesto a recibir lo que tú das. Estoy dispuesto a privarme de lo que tú no das. Estoy dispuesto a aflojar lo que tú quieres tomar. Estoy dispuesto a sufrir lo que tú inflinges. Estoy dispuesto a ser lo que tú quieres que sea. Señor, estoy dispuesto.
Amigo y amiga, si sus días han sido difíciles y sus noches han sido como un túnel oscuro y largo, halle su consuelo en el control soberano y amor eterno de Dios. Su Salvador sabe su punto de aguante. Los golpes, destrozos y adversidad que usted está soportando están diseñados para moldearlo; no para arruinarlo. Su fuerza y valentía aumenta conforme Dios tiene su mano sobre usted. Recordar el secreto de Job puede determinar toda la diferencia.
Por Charles R. Swindoll

Todo Está Bajo Control

En el centro de las principales luchas de la vida hay una cuestión teológica. Póngala en forma de pregunta: “¿Tiene Dios el control o no?”
Si pudiéramos, por alguna maravillosa fuerza celestial, escaparnos de esta tierra en nuestro estado presente y pasar a la gloria del cielo, no hallaríamos ni un solo rastro de evidencia que revele pánico. Uno nunca oirá un “ay” de los labios de Dios, ni tampoco un “¿Me pregunto qué vamos a hacer en cuanto a eso allá abajo?” Tampoco veríamos jamás que la ansiedad aparece en el rostro del Dios viviente. Nos quedaríamos estupefactos en asombro por la calma que hay en todo alrededor de su asombroso trono.
Desde este lado de la gloria vemos el revés del tapete de la vida. Está lleno de nudos e hilos retorcidos, y puntas desiguales que carecen de significado y belleza. Pero desde la perspectiva de Dios, que mira el derecho de la tela, todo está bajo control.
Por Charles R. Swindoll

Sufrimiento

De las cartas que escribió Pablo, Segunda a los Corintios es la más autobiográfica. En ella el gran apóstol levanta el telón de su vida privada y nos permite captar un vislumbre de sus fragilidades y necesidades humanas. Hay que leer toda la carta de corrido para captar la emoción conmovedora que corría por su alma.
En esta carta Pablo anota con detalles específicos su angustia, lágrimas, aflicción y oposición satánica. Describe con minuciosidad su persecución, soledad, prisiones, azotes, sentimientos de desesperanza, hambres, naufragios, noches sin dormir, y esa "espina en la carne," su dolorosa compañera. ¡Cuán cerca nos hace sentir a él cuando lo vemos como un hombre con problemas reales, sinceros y francos, tales como los nuestros!
No es sorpresa, entonces, que empieza la carta con palabras de consuelo, especialmente en los versículos 3 al 11. Diez veces en cinco versículos (2 Corintios 1:3-7) Pablo usa la misma palabra griega parakaleo, que quiere decir literalmente, "llamado para estar al lado."
Esta palabra incluye más que una palmadita diplomática en la espalda con la gastada frase: "Que el Señor te bendiga." No; esto incluye comprensión genuina, profunda, compasión y simpatía hondas. Esto parece especialmente apropiado puesto que dice que Dios, nuestro Padre, es el "Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones" (1:3-4). Nuestro Padre de amor nunca está ocupado o lejos cuando nosotros atravesamos tristeza y aflicción.
Hay otra observación que vale notar en 2 Corintios 1. Se nos dan no menos de tres razones para el sufrimiento, cada una introducida con la expresión "para que." Calladamente, sin mucha fanfarria, el Espíritu Santo indica algunas de las razones por las que sufrimos: "para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación"; "para que no confiásemos en nosotros mismos"; "para que por muchas personas sean dadas gracias" (1:4, 9, 11). Reconozco que debe haber docenas de otras razones, pero aquí se nos dan tres razones específicas por las que sufrimos.
Razón 1: Dios permite el sufrimiento para que podamos tener la capacidad de entrar en la aflicción y tristeza de otros. ¿No es eso verdad? Si usted se ha roto una pierna y ha quedado confinado a muletas por semanas, puede simpatizar con el que anda en muletas, incluso años después de su propia aflicción. Lo mismo es cierto por la pérdida de un hijo, depresión emocional, un accidente de tráfico, soportar crítica injusta o problemas financieros. Dios les da a sus hijos la capacidad de comprender al permitir que vengan sufrimientos similares a nuestras vidas.
Razón 2: Dios permite el sufrimiento para que podamos aprender lo que significa depender de Él. ¿No hace el sufrimiento eso? Nos obliga a apoyarnos totalmente en Él, de manera absoluta. Vez tras vez nos recuerda el peligro del orgullo, pero con frecuencia es preciso el sufrimiento para que la lección se quede. Tal vez eso es lo que usted ha atravesado hace poco. No considere la aflicción como una intrusa. Recíbala de buen grado como el mensaje de Dios para que deje de confiar en su carne, y empiece a apoyarse en Él.
Razón 3: Dios permite el sufrimiento para que podamos aprender a dar gracias en todo. Ahora, con toda franqueza, ¿alguna vez ha dicho usted: "Gracias, Señor, por esta prueba"? ¿Ha dejado finalmente de luchar y le ha expresado lo mucho que aprecia la soberanía de amor de Él sobre su vida?
Pues bien, ahí lo tiene. ¡Cuán inconclusos, y rebeldes, y arrogantes, y despreocupados, seríamos sin el sufrimiento!
¡Qué estas cosas le animen la próxima vez que Dios atiza el horno!

Por Charles R. Swindoll

Usted Puede Ser la Diferencia

Las probabilidades abrumadoras pueden acobardarnos a todos.
Debido a que hay tanto por hacerse, fácilmente podemos desalentarnos y no hacer nada. Debido a que hay tantos por alcanzar, es fácil olvidar que Dios quiere usarnos para tocar a unos pocos dentro de nuestra esfera de responsabilidad.
Recuerdo la primera ocasión en que me sentí abrumado respecto al ministerio en una arena vasta. Mi vida había sido tranquila y manejable. De mi lugar de nacimiento en un pueblito en el sur de Texas nos mudamos a Houston, en donde vivimos mientras yo estudiaba la secundaria. Nuestra casa era pequeña y segura. Después de casarme, un período en el cuerpo de la marina, y el seminario, Cynthia y yo participamos en ministerios como los de nuestro pasado: pequeños, agradables y satisfactorios. Nuestros hijos eran pequeños, nuestras vidas eran tranquilas y bastante sencillas, y nuestra visión de la obra de Dios era bastante cómoda.
El llamado a Fullerton, California, en 1971 cambió todo eso. De hecho, cuando el avión descendía sobre Los Ángeles adonde veníamos como candidatos al pastorado me llenó un sentimiento abrumador. Miré por la ventanilla y contemplé como kilómetro tras kilómetro de casas, y autopistas, y edificios, pasaban debajo de nosotros. Traté de imaginarme el ministerio en esta creciente metrópolis de humanidad interminable. Pensé: ¿Cómo puedo posiblemente poner mis brazos alrededor de esta tarea monstruosa? ¿Qué puedo hacer para alcanzar a los múltiples millones del sur de California?
De repente, Dios bondadosamente me recordó, como todavía lo hace: Yo nunca lograré alcanzarlos a todos; eso es humanamente imposible. Pero soy responsable por aquellos con quienes entro en contacto, y con la ayuda de Dios, marcaré una diferencia en sus vidas.
Dejé de prestar atención a la enormidad de lo imposible y empecé a dedicar mi tiempo y energía a lo posible: las personas y el lugar al que Dios me había llamado, y a mi familia. Llame limitada mi visión, si le parece, pero eso determinó toda la diferencia en mi paz mental. Yo no puedo hacerlo todo; no puedo abarcar en mis brazos las amplias fronteras de nuestra región (¡nadie puede!), pero sí puedo tocar a los que entran al alcance de mi “pantalla de radar.” La paz mental viene al saber que por lo menos en sus vidas, mi toque puede determinar una diferencia, aunque sea sólo uno aquí y otro allá.
Esta manera de pensar quedó ilustrada vívidamente en un relato que leí hace poco. Un hombre de negocios y su esposa estaban atareados casi hasta el agotamiento. Estaban dedicados el uno al otro, a su familia, su iglesia, su trabajo y sus amigos.
Necesitando un descanso, se escaparon para unos pocos días de relajación en un hotel en la playa. Una noche una violenta tempestad se desató en esa playa y envió gigantescas olas tronando contra la orilla. El hombre se quedó en su cama escuchando y pensando en su propia vida tormentosa de demandas y presiones interminables.
El viento finalmente amainó y poco después del amanecer el hombre se levantó de su cama y se fue a caminar por la playa para ver el daño que se había producido. Mientras caminaba, vio la playa cubierta de estrellas de mar que las olas habían sido lanzadas a la orilla y que habían quedado atascadas. Una vez que el sol de la mañana apareció por entre las nubes, las estrellas de mar empezaron a secarse y a morir.
De repente el hombre vio algo interesante. Un muchachito que también había notado la suerte de las estrellas de mar estaba recogiéndolas, una por una, y lanzándolas de nuevo al océano.
“¿Por qué haces eso?” le preguntó el hombre cuando se acercó lo suficiente. “¿No puedes ver que una persona nunca determinará gran diferencia? Nunca lograrías devolver todas esas estrellas de mar al agua. Simplemente son demasiadas.”
“Sí, es verdad,” suspiró el muchachito mientras se agachaba y recogía otra estrella de mar para lanzarla al agua. Luego, al verla hundirse, miró al hombre, sonrió, y dijo: “Pero con certeza fui la diferencia para esa.”
Una persona no puede vencer las probabilidades. Siempre habrá más por alcanzar que el tiempo, la energía o la dedicación pueden lograr. Pero la verdad es que cada uno de nosotros puede tocar a unos cuantos. Qué errados estaríamos si dejáramos de ayudar a alguien simplemente porque no podemos ayudar a todos.
No se deje ganar por el pánico. Puede contar con que el Señor honrará y multiplicará incluso sus esfuerzos más pequeños. Hasta donde yo sepa, Él todavía recompensa la fidelidad.

Por Charles R. Swindoll

Esperanza Insaciable


Una de las primeras bodas que oficié en mi juventud como pastor tenía todas las promesas que uno pudiera esperar en un matrimonio. Ambos tenían sus veinte y tantos años, ambos eran creyentes; él estudiaba medicina y ella era enfermera. Debería haber sido un matrimonio modelo, lleno de paz y alegría. Los conflictos vendrían, por supuesto, pero una esperanza duradera los llevaría a superar los días oscuros.
Sin embargo, cuando volví a ver a la mujer como ocho años después, parecía que había envejecido como veinte años. Describió una tragedia en espiral descendente de drogas, adulterio, amargura y separación. Ya mucho tiempo atrás había desaparecido la paz y alegría originales. Esa alma fatigada había perdido lo único que pudiera haber rescatado su matrimonio del nivel más bajo de la desdicha matrimonial: ella había perdido la esperanza.
¿Qué tal usted? ¿Cómo calificaría su propio nivel de alegría en la vida cristiana? ¿Se ha dejado ganar por la depresión? ¿Se ha enfriado el fuego original de conocer a Cristo, reduciéndose a una indiferencia al rescoldo? ¿Acaso las tribulaciones de la vida diaria le han quitado la esperanza? Los pastores en la actualidad constantemente hablan con creyentes que luchan con la depresión, matrimonios rotos, ansiedad, cólera y falta de dominio propio. No pueden sino preguntarse: “¿En dónde está la vida en abundancia que Cristo prometió en Juan 10:10?”
Esperanza Incuestionable
En Romanos 5:1-11 Pablo nos lleva del altar del matrimonio de nuestra fe cristiana a una nueva relación con Jesucristo: una relación personal de paz, gozo y esperanza. Este pasaje revela cómo se puede lograr el gozo duradero en la vida cristiana incluso en medio de las pruebas y luchas. Mírelo conmigo.
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” (Romanos 5:1-2).
La justificación que Pablo describe es lo que ocurrió el momento en que uno puso su fe sólo en Cristo para el perdón de sus pecados y la vida nueva (Romanos 5:5-11). Para mí eso sucedió en la década de los 40. Para algunos tal vez haya sido la década de los 60, o de los 80, o tal vez más recientemente. Si usted es creyente, es el momento en que usted le dijo que sí a Jesucristo para que sea su Señor, usted llega a ser un miembro de su familia, la iglesia, dedicado a Él para siempre. En el mismo párrafo Pablo también describe los efectos presentes de este acontecimiento pasado: tenemos paz (5:1), al presente estamos en gracia (5:2), y nos gloriamos en la esperanza.
Cuando alguien utiliza la palabra esperar, por lo general piensa del futuro: “Espero que las cosas mejoren”; “Espero conseguir un nuevo trabajo”; “Espero no enfermarme.” La mayoría de las veces estas esperanzas no son sino ilusiones basadas en los deseos personales. Tales esperanzas pueden fácilmente ser destrozadas cuando la realidad irrumpe como toro furioso. Las pruebas nos caen encima. Las desilusiones nos llegan; e inevitablemente el gozo languidece.
Pero en Romanos 5 Pablo insta a los creyentes no sólo a mirar hacia atrás a su justificación pasada, sino también a mirar hacia adelante, más allá de sus pruebas y adversidades inmediatas. Él escribe: “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (5:9). No se pierda el tiempo del verbo: “seremos.” Eso es futuro. Eso es esperanza. Y debido a que sabemos que pasaremos la eternidad en el cielo, podemos enfrentar toda adversidad terrenal; incluso la muerte misma (8:35-39). ¡Eso es esperanza incuestionable!
¿Tiene usted esa clase de esperanza hoy? Si no, ¿por qué no?
Esperanza Insaciable
¿Cómo podemos tener una esperanza insaciable que soporta incluso los peores ataques de la desesperanza? Nos regocijamos en ellas. Pablo señala tres niveles de regocijo: nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios (Romanos 5:2), nos gloriamos en las tribulaciones (5:3), y nos gloriamos en Dios (5:11). Noten que no nos regocijamos debido a las tribulaciones. Nos regocijamos en medio de ellas. Nos regocijamos a pesar de ellas, porque sabemos que “la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza” (5:3-5). Piénselo de esta manera: Usted es el proyecto personal que Dios para el desarrollo del carácter. Eso quiere decir que usted puede regocijarse incluso más debido a que Dios nunca abandona su proyecto (Filipenses 1:6). Dios siempre tiene su mirada sobre usted, cultivando su carácter e incluso en las tribulaciones.
¿Está sintiéndose como si el fruto del Espíritu se ha secado debido al intenso calor de las pruebas? La respuesta de Pablo es clara: Cuando vienen las tribulaciones, debemos recordar que estas pruebas tienen como propósito un fin magnífico. He leído que el camino a mi destino glorioso está lleno de piedras sueltas y baches, y cada sacudón en el camino me recuerda que estoy en el camino correcto. Pero nunca debo olvidar que Dios me acompaña en el recorrido. Su reputación como Padre amante está en juego. No siempre sabemos a dónde vamos, pero Él sí lo sabe.
Con la justificación pasada como lugar en donde pararse, y su esperanza futura como combustible, usted puede emprender el recorrido presente por las pruebas y si tribulaciones sin perder su gozo y paz. ¡Sí, eso es posible! Su esperanza conduce a perseverancia, lo que desarrolla su carácter, y eso lleva a mayor esperanza (Romanos 5:4). Y esto no es castillos en el aire.
Es esperanza insaciable.


Por Charles R. Swindoll

Gracia en el matrimonio

En todo caso, que cada uno de ustedes ame a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete al esposo. —Efesios 5:33, VP
Mientras más se despierta la gracia de Dios en un matrimonio, menos los esposos intentarán controlar y restringir, y menos las esposas sentirán la necesidad de "agradar cueste lo que cueste." Esa gracia hace más fácil administrar el matrimonio.
La gracia liberta y afirma; no sofoca.
La gracia valora la dignidad de los individuos; no la destruye.
La gracia respalda y estimula; no siente celos ni suspicacia.
Sé, por consiguiente hablo. Por más años de los que quisiera recordar, me consumieron los celos. Estaba tan inseguro y temeroso que no era raro que yo hostigara a mi esposa, Cynthia, con preguntas; preguntas quisquillosas, de investigación, que no eran otra cosa que acusaciones veladas. Es asombroso que ella lo aguantara. Finalmente tuvimos una de esas famosas confrontaciones a todo dar que toda pareja casada ha tenido.
No hay necesidad de repetirlo, pero ella explicó con dolorosa claridad que yo la estaba asfixiando; yo estaba imaginando cosas que ella jamás había pensado en hacer . . . y yo debía dejar todo eso por lo sano. Sus palabras me dolieron, pero ello hizo lo debido. Yo la tomé en serio.
Me dediqué a trabajar en este horrible aspecto de mi vida. Le confesé a Cynthia mis celos. Le aseguré que nunca más volvería a tratarla con tanta falta de confianza. Le pedí a Dios que me ayudara con su gracia, que me librara del hábito destructivo que yo había desarrollado, y que me diera la capacidad de amar y de entregarme a esta mujer sin todas esas condiciones asfixiantes. Recuerdo en forma distintiva cuánto me ayudó una comprensión de la gracia. Era como si la gracia finalmente se hubiera "despertado" en mi vida, y por primera vez podía apropiarme de su poder. Pareció que me libró, primero en cosas pequeñas, y finalmente en asuntos más serios. Con toda sinceridad puedo decir hoy que no me viene ni el más mínimo pensamiento de celos. La gracia literalmente me permitió hacer borrón y cuenta nueva

Por Charles R. Swindoll

miércoles

¿Vivir una vida moral me llevará al cielo?

¿Sabía usted que el 53% de las personas creen que se pueden ganar el cielo haciendo buenas obras? Ven a Dios como un gran contable que está encorvado escribiendo en una hoja todas las buenas y las malas obras que determinarán nuestro destino eterno.
Este tipo de pensamiento está lleno de problemas. Piénselo, ¿Dónde exactamente la línea de las buenas obras y las malas se traza? ¿Cuántas buenas obras son necesarias para aprobar? ¿Cuántas buenas obras son necesarias para borrar una mala? ¿Diez palabras amables remplazarán un mal pensamiento? ¿Y qué si usted pierde el corte por una? Imagínese usted a Dios diciéndole, "Lo siento mucho José pero has perdido por una de manera que te tendrás que ir al infierno".
Aun cuando este concepto es fundamentalmente falible; es la razón principal del porqué las personas no siguen a Jesús. Porque es muy difícil para ellos ver su necesidad. Es por eso que es imprescindible que usted vea su necesidad.
Lo que sucede es que tendemos a sobrestimar la justicia relativa y subestimar la santidad absoluta de Dios. De hecho, siempre ha sido difícil para los más sabios e inteligentes ver su necesidad. Cuando usted está en el fondo del montón es más fácil mirar hacia arriba. Cuando está en la cárcel es más fácil admitir su necesidad. Cuando ha destruido a su familia a causa del alcoholismo, es más fácil buscar a Dios. Pero cuando usted está entre los mejores y los más sabios es muy difícil ver su necesidad. El problema es que todos pensamos que estamos ahí.
Así que permítame ver si puedo aumentar el nivel de nuestra necesidad. Necesitamos ir mas allá de la justicia relativa pero si usted necesita compararse con la justicia relativa. Si usted quiere creer que con tan solo vivir una vida moral se irá al cielo. Vea lo que dijo Jesús en Mateo 5:20,
"Porque les digo a ustedes que si no superan a los maestros de la ley y a los fariseos en hacer lo que es justo ante Dios, nunca entrarán en el reino de los cielos".
Yo le puedo asegurar que las personas que escucharon esas palabras dijeron "¡Ay Caray!" Esta fue una declaración asombrosa porque los fariseos eran los superestrellas espirituales de aquella época. Se memorizaban todo el Antiguo Testamento. Iban al templo o la sinagoga tres veces al día. Se detenían a orar siete veces al día. Diezmaban fielmente al tesoro del templo y sin embargo, Jesús dijo, "Si quieren irse al cielo, tendrán que ser mejores que ellos."
Quizás esté pensando; entonces ¿Qué es lo que Dios espera de mí? Dios espera que usted sea perfecto. Jesús dijo, "Sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto." (Mateo 5:48)
Como puede ver, el estándar es la perfección, no las buenas obras que uno haga. De manera que si el estándar es la perfección ¿Cómo haría delante de Dios? ¿Ve usted un problema? ¿Ve su necesidad?
Es por eso que es absurdo pensar que con tan solo vivir una vida moral, y no hacerle daño a nadie, hacer obras de caridad le garantizará un lugar en el cielo. Las personas que piensan así, están sinceramente equivocadas. La salvación es un regalo, no la puede comprar ni mantenerla haciendo buenas obras, yendo a la iglesia todos los domingos, o portándose bien.
Dios no perdona pretextos, perdona pecados. No importa que tan moral viva su vida, si no tiene a Jesús en su corazón; las buenas intenciones por más buenas que sean son buenas para nada.
© Copyright 2009 Más de la Vida con Jorge Cota

martes

Yo no quería ser cristiano...

Cómo huir puede llevarle a una aventura inesperada

Sara Miles no quería ser cristiana. Anne Lamott no quería ser cristiana. C. S. Lewis no quería ser cristiano. Tampoco R. A. Torrey, Ziya Miral, Lin Yutang, Jim Vaus, o una docena de otros que podría nombrar.
¿Cómo encuentran las personas a Dios cuando están huyendo de Él lo más rápido que pueden? Quienes hemos sufrido angustias en nuestro peregrinaje espiritual, sabemos que es bastante difícil encontrarlo aunque se le busque con todas las fuerzas —orando, leyendo la Biblia, escuchando sermones, buscando la dirección de amigos cristianos y pastores. Por tanto, ¿qué esperanza hay para aquellos a quienes simplemente no les interesa Dios? ¿Qué de aquellos que son agresivamente hostiles hacia Él, o que ni siquiera creen que Dios existe, o que detestan tanto a los cristianos y al cristianismo, que se sentirían horrorizados de pensar que pudieran tener alguna relación con tales personas?
Mientras escribía un libro sobre la duda y la fe, estudié decenas de historias de conversión, y entrevisté a muchas personas acerca de la manera en que llegaron a la fe en Cristo. Algunas de las historias más sorprendentes fueron las de convertidos que no sólo encontraron a Dios, sino que además se sintieron buscados por Él.
Sara Miles no sentía simpatía por los cristianos. Ella se describe como "una intelectual secular, periodista de izquierda y de conducta escéptica". Aunque sus abuelos fueron misioneros cristianos, sus padres rechazaron lo que veían como "el totalmente irracional e ilógico concepto" de Dios, y criaron a su hija en un hogar ateo. Ella detestaba la mayor parte de lo que asociaba con el cristianismo.1 ¿Qué podía ofrecerle el cristianismo? ¿Por qué pensar en cambiar su vida y enfrentarse a las burla de su familia y amistades, por creer en Dios?
Anne Lamott tampoco parecía una candidata posible para el cristianismo. Al igual que Sara Miles, creció en una familia de ateos, donde se ridiculizaba la fe en Dios. Como adulta, Lamott tuvo éxito como novelista, pero también se enredó en la drogadicción, el alcoholismo, la bulimia, y en relaciones destructivas. Sus amigos eran personas "brillantes, divertidas y liberales", pero incapaces de aceptar que alguien de su círculo se convirtiera al cristianismo.
Aparece Jesús y todo cambia
Ambas mujeres se hicieron cristianas, pero ninguna de ellas había buscado a Dios. Por el contrario, ellas afirman que fue Él quien las buscó, y de que su presencia no fue siempre recibida con agrado. Como otro ex inconverso reacio, C. S. Lewis, dijo: "Los buenos agnósticos hablarán alegremente de ‘la búsqueda de Dios por parte del hombre’. Para mí, como era yo entonces, bien podrían haber hablado de la búsqueda del gato por parte del ratón".2
Cuando Anne Lamott sintió la presencia de Jesús en su habitación, estaba en condiciones irreverente. En el día había tenido una crisis por el alcohol y las drogas. Al llegar la noche, creyó que moriría pronto, pero "de no se sabe dónde" le pasó por la mente hablar con un sacerdote de una iglesia episcopal cercana de la cual le habían hablado algunos amigos de la familia. Sus conversaciones con el sacerdote la ayudaron a acercarse más a la fe, y poco después comenzó a asistir a la Iglesia Presbiteriana de San Andrés, porque le gustaba la música que oía cuando pasaba frente a ella los domingos por la mañana. Se quedaba sólo para oír la música, y se marchaba antes de que comenzara el sermón.
Poco tiempo después Anne quedó embarazada, se practicó un aborto, y fue allí cuando Jesús se le presentó. Debilitada por la hemorragia y temblorosa, sintiéndose miserable y demasiado perturbada para tomar otra copa o una pastilla para dormir, yacía en la cama cuando se percató de que había alguien en la habitación con ella. "La sensación fue tan fuerte, que encendí la luz por un momento para asegurarme de que no había nadie —por supuesto que no lo había. Pero después de un rato, estando de nuevo en la oscuridad, supe más allá de toda duda que era Jesús. Lo sentí con tanta seguridad, como siento ahora la presencia de mi perro junto a mí al escribir esto". Pero en ese momento no le dio cabida a Dios en su vida. Estaba "horrorizada" de lo que pensarían sus amigos si se hacía cristiana. La conversión le parecía "algo imposible que simplemente no podía permitir que ocurriera. Me volví hacia la pared y dije en voz alta: ‘Preferiría morirme’".3 Sintió que Jesús había estado con ella durante toda la noche, observándola con amor y paciencia, pero ella no lo invitó a entrar en su vida sino hasta una semana después.
A Sara Miles, fue también un encuentro con Jesús —inesperado, no buscado— lo que la transformó. Un día, por curiosidad, entró a la Iglesia Episcopal de San Gregorio, en San Francisco. "No tenía absolutamente ninguna razón para estar allí. Nunca había escuchado una lectura del evangelio, nunca había dicho el Padrenuestro. No estaba interesada en convertirme en cristiana —o, como pensaba de una manera menos amable, en una fanática religiosa". Recorrió la iglesia y se sentó, esperando que nadie la notara. Cantó con todos los demás, sintiéndose un poco ridícula, y luego una mujer anunció: "Jesús invita a todos a su mesa".
Miles pasó al frente y se paró junto a la mesa. Después de más cantos, alguien puso un "pedazo de pan fresco y desmenuzado en mis manos, diciendo: ‘el cuerpo de Cristo’, y me dio la copa de vino dulce, diciendo: ‘la sangre de Cristo’, y entonces me sucedió algo inconcebible y aterrador. Jesús se me presentó".
Ese fue el momento de conversión de Miles, pero esto la desconcertó tanto que se puso a buscar de inmediato otras explicaciones. La palabra "Jesús" le quedó grabada en la mente, y la decía una y otra vez, sin saber por qué. "Pero era más real que cualquier pensamiento mío, o incluso que cualquier emoción subjetiva: era tan real como el sabor real del pan y el vino. Y la palabra estaba ahora con toda seguridad en mi cuerpo, como si me hubiera tragado una pastilla radioactiva que perduraría por más tiempo que mi carne".4
¿Y qué de todas esas preguntas sin respuesta?
Todo el proceso por el cual los no creyentes encuentran a Dios —o Él los encuentra a ellos— no es nada de lo que yo esperaría. Estos escépticos tienen fuertes objeciones al cristianismo. Yo hubiera imaginado que, antes de venir a Cristo, hubieran buscado alguna oportunidad para presentar sus dudas y objeciones, y recibir respuestas seguras a las mismas. Sólo después de que cada punto de divergencia en su lista haya sido marcado como debidamente respondido, podrían entregar sin problemas sus vidas a Jesucristo. Pero rara vez ocurre así.
Jesús atrapa a las personas en medio de la corriente de este mundo. A veces aparece cuando menos lo esperan, y cuando menos lo desean. Es posible que algunas de sus dudas acerca de Él sean contestadas, y otras permanezcan por más tiempo. Pero Él está allí, con su presencia amorosa y paciente. Y las personas deciden aceptarlo, o rechazarlo. Los cristianos no son personas que han respondido todas las preguntas acerca de Jesús; son personas que han tenido un encuentro con Él.
Dios quiere conquistarnos
Si Dios busca y encuentra a Miles, a Lamott, y a otro sinnúmero de ex inconversos reacios —personas con razones culturales, sociales, políticas, morales y vergonzosas para evitarle, ¿de quién puede decirse que está fuera de su alcance? ¿Quién puede concluir, con toda seguridad, que tal persona está demasiado lejos de Dios para llegar a Él? ¿Quién es demasiado hostil hacia Él? ¿Quién demasiado vulgar? ¿Quién demasiado sarcástico y desdeñoso? ¿Quién demasiado perverso?
La pregunta de quién está demasiado lejos para llegar a Dios, la han estado haciendo las personas desde hace siglos. Cuando los fariseos y los doctores de la ley criticaron a Jesús porque pasaba mucho tiempo con "publicanos y pecadores", Él les respondió con unas parábolas en las que Dios es presentado como Buscador: la historia de la oveja perdida y la historia de la moneda perdida. En la primera, un pastor tiene cien ovejas y pierde una de ellas. Entonces deja a las noventa y nueve para buscar a la perdida, y después reúne a sus amigos y vecinos para alegrarse cuando lo encuentra. En otra historia, una mujer tiene diez monedas de plata y pierde una. La busca con diligencia hasta que la encuentra, y entonces lo celebra con sus amigos y vecinos.
Podría pensarse que para Dios, noventa y nueve de un total de cien ovejas sería suficiente. Nueve de diez monedas deberían ser suficientes. ¿Qué es una oveja o una moneda más, o menos, cuando se tienen tantas? Son muchos los hombres y las mujeres que buscan a Dios voluntariamente y luego le dedican todas sus vidas a Él. Entonces, ¿por qué molestarse tanto buscando a personas como Anne Lamott o Sara Miles? ¿O a usted? ¿O a mí? Pero yo siento —y adoro— ese Espíritu de Dios que me busca, y al que siento moverse dentro de mí. Estoy agradecido porque sé que fui la moneda perdida por la que Él registró toda la casa hasta encontrarme. Estoy agradecido porque encontrar a Dios no dependió sólo de mi esfuerzo. Aunque le sea hostil e indiferente, y esté lleno de pecado y engañado, Él todavía me desea.
Soy cristiano desde hace mucho tiempo, pero sigo sintiendo la búsqueda amorosa del Señor. A veces tengo arrebatos de escepticismo, me enfado con la iglesia, me aburro, o siento que me malentienden e ignoran. Desertar es una tentación, pero algo más profundo que todos esos problemas —el Espíritu Santo que nos busca, ama y abraza— me mantienen a mí y mis hermanos en la fe conectados a Él y a la iglesia con un vínculo profundo. No importa cuánto me desanime, el amor y el propósito más profundo de Dios me siguen sosteniendo.
Por Joseph Bentz

sábado

Anunciando las virtudes de Dios

Tú has sido escogido por Dios para anunciar sus virtudes!. La Biblia explica la razón de haber sido elegidos por Dios como anunciantes de sus virtudes.

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.
1Pedro 2:9-10

Contrario al concepto que tenemos nosotros de los demás y a veces de nosotros mismos, diferimos del concepto que Dios tiene de los demás y de nosotros. Aunque pienses que eres del comun, Dios dice que eres escogido en medio de una multitud. Aunque tu comportamiento o situación no indique que eres especial o afortunado, Dios dice que perteneces a su Realeza. Y aunque ciertamente tu actitud da evidencias de lo contrario, para Dios eres un santo, apartado para él. Y finalmente, aunque creas que Dios no te tiene en cuenta, Él afirma que te adquirió como algo precioso, a costa del sacrificio cruel de su hijo Jesús. Creo que es el momento de ir cambiando el concepto que has aprendido de ti mismo y de los demás y te renueves al verdadero concepto de tí, que es el que Dios tiene."

¿Cuál realmente es el camino?

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6
Mucha gente en el mundo se pregunta cuál es el verdadero camino, cuál es la verdadera religión.
La gente se desespera por encontrar un asiento para sus vidas e indaga por este asunto.
El creyente aún en su más interior tiene también muchas preguntas, aunque un poco diferentes ¿estoy actuando en lo correcto? ¿será cierto que todo cambiará mañana?¿Porqué no he sido sanado?¿dónde estará mi bendición?
Jesús realmente es el camino. No hay una religión estrictamente fiel a la palabra de Dios. Él no vino a establecer o a ratificar ninguna religión. El vino a librarnos.
La única manera de llegar a Dios es atravéz de Cristo Jesús.
Solo Jesús te dará certeza de que estás en lo correcto. Sólo Jesús cambiará tu mañana. Sólo Jesús es tu sanador. Sólo en él está tu bendición.
¡Conocerlo cada día es tu camino para la bendición!...

martes

Mañana Puede Ser Muy Tarde

Si estas enojado con alguien, y nadie hace nada por arreglar la situación, arréglala tu. Tal vez hoy, esa persona todavía quiera ser tu amiga, y si no la arreglas, tal vez mañana puede ser muy tarde.
Si estas enamorado de alguien, pero esa persona no lo sabe, díselo. Tal vez hoy, esa persona también este enamorada de ti y si no lo dices hoy, tal vez mañana puede ser muy tarde.
Si te mueres con ganas por darle un beso a alguien, dáselo.
Tal vez esa persona también quiere un beso tuyo, si no se lo das hoy, tal vez mañana será muy tarde.
Si todavía amas a una persona quecrees que te ha olvidado, díselo.
Tal vez esa persona siempre te ha amado y si no se lo dices hoy, tal vez mañana será muy tarde.
Si necesitas un abrazo de un amigo, pídeselo. Tal vez ellos lo necesitan más que tu, y si no se lo pides hoy, mañana será muy tarde.
Si de verdad tienes amigos a los cuales aprecias, díselo. Tal vez también te aprecian, y si se van o se alejan, tal vez mañana puede ser muy tarde.
Si quieres a tus papás, y nunca has tenido la oportunidad de de mostrarlo, hazlo. Tal vez hoy, tienes ahí para demostrárselos, pero si se van, tal vez mañana puede ser muy tarde.

Si pudiéramos aprender, por la mañana, lo que es justo, deberíamos darnos por satisfechos con morir por la tarde.
Confucio
La experiencia es otro buen maestro,pero siempre llega tarde.

El Tren de la Vida

La vida no es más que un viaje por tren: repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques, y profundas tristezas en otros.
Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con algunas personas las cuales creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje: nuestros padres.
Lamentablemente la verdad es otra. Ellos se bajarán en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su compañía irreemplazable. No obstante, esto no impide a que se suban otras personas que nos serán muy especiales.
Llegan nuestros hermanos, nuestros amigos y nuestros maravillosos amores. De las personas que toman este tren, habrá los que lo hagan como un simple paseo, otros que encontrarán solamente tristeza en el viaje, y habrá otros que circulando por el tren, estarán siempre listos en ayudar a quien lo necesite.
Muchos al bajar, dejan una añoranza permanente; otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento.
Es curioso constatar que algunos pasajeros, quienes nos son tan queridos se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos. Desde luego, no se nos impide que durante el viaje, recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos a ellos, pero lamentablemente, ya no podremos sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento.
No importa, el viaje se hace de este modo; lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperas y despedidas... pero jamás regresos.
Entonces, hagamos este viaje de la mejor manera posible. Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno, lo que tengan de mejor.
Recordemos siempre que en algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos ya que nosotros también muchas veces titubearemos, y habrá alguien que nos comprenda.
El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos, mucho menos donde bajarán nuestros compañeros, ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado.
Me quedo pensando si cuando baje del tren, sentiré nostalgia.
Creo que sí. Separarme de algunos amigos de los que me hice en el viaje será dolorido. Dejar a que mis hijos sigan solitos, será muy triste. Pero me afierro a la esperanza de que, en algún momento, llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron.
Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré con que el equipaje creciera y se hiciera valiosa.
Hagamos con que nuestra estadía en este tren sea tranquila, que haya valido la pena. Hagamos tanto, para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje añoranza y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan.

Sabiduría

La sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad.Aristóteles
La sabiduría suprema era tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.Bonaparte, Napoleón
Los cocodrilos vierten lágrimas cuando devoran a sus víctimas. He ahí su sabiduría.Bacon, Sir Francis
Todo hombre es tonto por lo menos 5 minutos al día; la sabiduría consiste en no rebasar el límite.William Faulkner
Saber es saber que no sabes nada, ese es el significado de la verdadera sabiduría.Confucio
Quién añade sabiduría añade dolor.Eclesiastés
Es tan difícil a los ricos adquirir la sabiduría como a los sabios la riqueza.Epícteto
La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada.Gabriel García Márquez
Quiero saberlo todo. Y siempre me encuentro como antes, triste como la vida y resignado como la sabiduría.Giovanni Papini
La sabiduría sirve de freno a la juventud, de consuelo en la vejez, de riqueza a los pobres y de ornato a los ricos.Diógenes de Sinope
La prueba más clara de sabiduría es una alegría continua.
Es tan vana la esperanza de que se llegará sin trabajo y sin molestia a la posesión del saber y la experiencia, cuya unión produce la sabiduría, como contar con una cosecha donde no se ha sembrado ningún grano.Benjamín Franklin
Pensar y obrar, obrar y pensar es la suma de toda sabiduría.Goethe
La sabiduría es la memoria y la memoria es la imaginación.Max Jacob
El conocimiento y la comprensión sobre los demás es sabiduría.Lao Tse
La sabiduría es hija de la experiencia.Leonardo Da Vinci
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.Proverbio árabe
Si me ofreciesen la sabiduría con la condición de guardarla para mí sin comunicarla a nadie, no la querría.Séneca
La gran sabiduría, que mira lo lejano y lo cercano, no juzga poco lo pequeño ni mucho lo grande.Yutang
La sabiduría consiste no sólo en ver lo que tienes ante ti, sino en prever lo que va a venir.Terencio
En primer lugar acabemos con Sócrates, porque ya estoy harto de este invento de que no saber nada es un signo de sabiduría.Asimov, Isaac
El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
Aristóteles

Amistad

La amistad duplica las alegrías ydivide las angustias por la mitad.Sir Francis Bacon
La amistad es un alma que habitaen dos cuerpos; un corazón quehabita en dos almas.Aristóteles
El que sabe correspondera un favor recibido es unamigo que no tiene precio.Sófocles
Nunca conserva firmes amistadesquien sólo atento va a suspretensiones.Juan Ruiz de Alarcón
La amistad no se agradece,se corresponde.Roberto Paniagua
La amistad termina dondela desconfianza empieza.Proverbio español
Una amistad sin confianzaes una flor sin perfume.Laure Conan
La verdadera amistad es una planta dedesarrollo lento.George Washington
El espíritu olvida todos lossufrimientos cuando la tristezatiene compañía y amistad quela consuele.Shakespeare
La confidencia corrompe la amistad:el mucho contacto la consume;el respeto la conserva.Cicerón
El tiempo, que fortalece lasamistades, debilita el amor.La Bruyére
La amistad comienza donde terminao cuando concluye el interés.Marco Tulio Cicerón
Nunca conserva firmes amistades,quien sólo vá atento a sus pretensiones.Alarcón
La amistad comienza donde termina ocuando concluye el interés.Marco Tulio Cicerón
Aquellos que creen que la amistad noes una pasión es que no la conocen.Charles Nodier
Lo más importante que yo puedo hacer porun amigo es, simplemente, ser su amigo.Thoreau
Los animales son buenos amigos:no hacen preguntas, y tampoco critican.George Eliot
Dejar que una amistad muera pornegligencia locura comparable aarrojar lejos uno de los mayorestesoros de este cansado peregrinaje.Samuel Johnson
El que sabe corresponder a un favorrecibido, es un amigo que no tiene precio.Sófocles
La amistad termina dondela desconfianza empieza.Proverbio Español
La amistad es la cosa mas difícil enel mundo de explicar. No es algo queaprendes en la escuela. Pero si no hasaprendido el significado de la amistad,en realidad no has aprendido nada.

Reflexiones Sobre Los Amigos

Hace poco, me di cuenta que cada día conozco nuevas personas que quizás me hacen sentir por un momento bien, me divierten o a lo mejor, solo me hacen pasar malos ratos e intento olvidarlas.
Siento que pocas veces he podido sentarme a pensar sobre lo que en verdad valen para nosotros los amigos, pues como los tenemos ahí siempre, no necesitamos mas nada, solo su presencia.
Un día, yo tenía un amigo, un buen amigo, al que le entregué toda mi confianza, al que me cegué porque creí que como yo lo quería, él me quería también... Y no era así, y mis otros compañeros me hicieron abrir los ojos (aquellos que nunca tomaba en cuenta) y abrí mis ojos, y me dí cuenta que era verdad, pues solo me recostaba a él, sin pensar en todos los que perdía en esos momentos.
y cuando empece a abrirme a ellos pude entender lo que en verdad valen los Amigos, pues: ¿A quién no le gusta que nos llamen para decirnos solo 'hola' y saber cómo estamos? Que al abrir nuestro e-mail, aparezcan cientos de mensajes de ellos, solo para decirnos que les caemos bien, o para mandarnos otra insoportable cadena de amor, que por mas que sea, nos hace recordarnos de todos ellos... Nuestros Amigos.
¿No es buenísimo que cuando cumplimos años, todos nos recuerdan y se aparecen en nuestras casas para desearnos un feliz cumpleaños y deseos de que cumplamos muchos más?
Que cuando nos vamos de viaje, ellos intentan localizarnos, pues piensan que nos hemos perdido, o simplemente les hacemos falta.
Que cuando quieren hablar con alguien y contarles sus mayores penas ¡Nos buscan a nosotros! pues nos tienen confianza y sienten que los ayudaremos!
Que bueno es cuando encontramos a un amigo que nos dice lo que siente en nuestra cara, y no habla detrás de nosotros, siendo hipócritas muchas veces, y puede ser que envidiosos.
Es agradable sentirlos presentes cuando tenemos ganas de llorar, de reir, de gozar un poco más de nuestras vidas.
Que bueno es cuando nuestros amigos nos dicen: ¡Anoche pensé en tí!, o ¡Soñé contigo!... En realidad creemos siempre que son pocos los que son nuestros amigos, pero pensemos bien, y ese que ahora tú tanto no llamas, o no ves, ¡Tenemos Muchos Amigos! Solo nos hace falta volver a contarlos, y veremos que perderemos la cuenta, porque olvidamos a muchos que nos quieren mucho.

viernes

Dios No Ha Cambiado

Por Billy Graham
Crisis es una palabra trillada. Significa cambio, transición. El diccionario dice que significa un cambio decisivo.Pero con todos los cambios que están teniendo lugar en nuestro, algunas cosas no has cambiado. Algunas siguen todavía igual. La Biblia dice: "Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles."Tengo eso en cuenta en cada país que visitamos, y hasta ahora hemos estado en más de ochenta países [redicando el evangelio. Cada vez que me levanto a predicar el evangelio, sé que ciertas cosas no han cambiado.En primer lugar, no ha cambiado la naturaleza de Dios. Dios todovía es soberano. El diablo sólo puede hacer lo que Dios le permite. Hay un misterio de desobediencia, un misterio de iniquidad que no comprendemos totalente y que no entenderemos plenamente hasta que estaos delante de Dios. El dijo: "Porque yo Jehová no cambio." La Biblia dice: "Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que [cambie]." No hay "mudanza, ni sombra de variación" en Dios, dijo Santiago.Dios es inmutable en su santidad y en su exigencia de santidad e integridad en nuestra vida. "Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que es, y el que ha de venir."Dios es inmutable en el juicio. El Señor juzgará toda la tierra. "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera deonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí , hacedores de maldad."Dios lee el corazón. Jesús dijo: "Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablan los hombres de ella darán cuenta en el día deljuicio." Considere eso.Dios es inmutable en su amor. "Mas Dios muestra su amor paracon nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros."Piense en eso. Cristo murió por nosotros mientras éramos pecadores: "Al que no conoció pecado, pornosotros lo hizo pecado."Dios es amor; El es inmutable en su amor. Dios dio a su Hijo por nosotros en la cruz y lo resucitó de entre los muertos.En segundo lugar, no sólo no hacambiado la naturaleza de Dios, sino que no ha cambiado la Palabra de Dios. En los primeros años de mi vida tuve algunas dudas sobre la Palabra, pero una noche de 1949 me arrodillé ante un tocón en los bosques cercanos a Forest Home, California, Estados Unidos. Abrí mi Biblia y dije: Oh Dios, hay muchas cosas en este libro que no entiendo, pero lo acepto esiante la fe como ti Palavra infalible desde Génesis hasta Apocalipsis." Resolví eso, y desde aquel momento en adelante no he tenido nunca ni una sola duda de que esta es la Palabra de Dios. Así que cuando cito la Biblia, cuando la predico, sé qué estoy predicando la verdad de Dios.Eso le da autoridad al ministerio de uno. No está badaso en lo que alguien dice sobre la Biblia. No está basado en alugún libro que yo haya leído. Está basado en la fe en Dios. Nadie puede cambiar eso.En tercer lugar, la naturaleza humana no ha cambiado. Jeremías dijo: "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?"La gente trata de descubrir qué para con la raza humana. ¿Qué para con las pandillas de algunas de nuestras ciudades? ¿Qué provoca todos los asesinatos, todos los suicidios y todas las demás cosas terribles de las uqe leemos todos los días en los periódicos?El corazón del hombre es hoy como siempre ha sido. El hombre está en rebelión contra Dios y tiene una enferedad llamada pecado. El pecado está en todos nosotros.Recuerdo una vez que estaba predicando en Africa a un grupito de una tribu. Se e dijo que esa tribu no había oído mucho del evangelio, y quise presentar un sencillo mensaje evangélico. Así que prediqué sobre Juan 3:16 de la manera más simple que pude. Tratando de explicar Juan 3:16, empleé todas las ilustraciones en las que pude pensar que harían más claro el mensaje. Varias personas manifestaron que querían recibir a Cristo.El domingo siguiente iba a predicar en la iglesia parroquial de Great St. Mary en la Universidad de Cambridge en Inglaterra, y pensé: "Voy a hacer una prueba. Voy a predicar en Cambridge el mismo sermón sencillo que prediqué a la tribu africana." Y así lo hice. Ese doingo muchos de los estudiantes llegaron a conocer a Cristo como Señor y Salvador. Era una simple exposición sobre Juan 3:!6. Sí, el corazón humano es igual en todas partes.En cuarto lugar, el método de salvación no ha cambiado. El mismo mensaje que siempre ha transformado vidas transforma las vidas hoy. Leemos en Hechos 4:12: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombre, en que podaos ser salvos." No hay otro nombre."Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." Ese versículo fue una piedra de tropiezo para mí por mucho tiempo. Pensé que en él alguien estaba diciendo: "Yo soy la personificación de toda verdad: ;a verdad científica, la verdad teológica y la verdad filosófica." Mediante la fe acepté que El es lo que dice ser: el Camino, la Verdad y la Vida. Y nadie puede ir al Padres si no es por edio de Jesucristo.Quizás usted tenga un pecado que necesita confesar. Tal vez necesita recibar a Jesucristo en su corazón como su Señor y Salvador. Pudiera ser que necesite estar dispuesto a renunciar a algo que Dios ha señalado y sobre el que ha dicho: "Si quieres tener plena comunión conmigo, eso tiene que desaparecer."¡Dios no ha cambiado!"La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún ina vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cieló."Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles."Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;"porque nuestro Dios es fuego consumidor."¡Dios no ha cambiado!

lunes

Esperar

No trates de acelerar el proceso creadorMejor, aprende a esperar,y así podrás comprobar que El lo sabe hacer mejor.
Si necio intentas abrir un capullo, vana cosa.Por ayudarla a salir, lo que harás es destruira la bella mariposa.
Para todo lo creado hay un plan preconcebido.Dios tiene un tiempo fijado que debe ser respetadopara cumplir su objetivo.
El tiempo en El no hace mella. Nuestro Dios no tiene prisa.Desde una hormiga a una estrella, su sabia y hermosa huellaprovoca nuestra sonrisa.
Por tanto, no te impacientes y espera en El confiado.Dios obrará sabiamente sobre tu vida y fielmentejamás serás defraudado.
Si anhelas Su Bendición, ten paciencia y vive atento,buscando su orientación.Y tendrás contestación siempre a su debido tiempo.
No hagas caso al comentario de que así el tiempo has perdido,sino todo lo contrario.Esperar es necesario para ser fortalecido.
Nosotros somos "patanes" al lado del gran Maestro.Son vanos nuestros afanes ...Dios obra según sus planes para beneficio nuestro.

sábado

Amig@s

Hola... queridos amiggos, muchas gracias por visitar mi blog... Dios bendiga tu vida siempre.

L ucha siempre

I ncansablemente contra el desánimo

D ios nunca te abandonará, eres muy

I mportante par él, murió en la cruz xq te

A ma

LIDIA CIERTO PALACIOS

P odrás caer muchas veces, en tu diario vivir,
A veces sentirás que no puedes más, sin
L uchar, querrás darte por vencido, pero
A ntes de dejar tus sueños atrás, mira a la
C ruz de Cristo, el
I nvensible y poderoso Dios
O mnipotente
S upremo Rey de reyes y vencerás todo temor.

A mis amigos...

A mis amigos les adeudo la ternuray las palabras de aliento y el abrazo,el compartir con todos ellos la facturaque nos presenta la vida paso a paso.
A mis amigos les adeudo la pacienciade tolerarme mis espinas más agudas,los arrebatos del humor, la negligencialas vanidades, los temores y las dudas.
Un barco frágil de papelparece a veces la amistad,pero jamás puede con élla más violenta tempestad.Porque ese barco de papeltiene aferrado a su timón,por capitán y timonel...¡un corazón!
A mis amigos les adeudo algún enfadoque perturbara sin querer nuestra armonía,sabemos todos que no puede ser pecadoel discutir alguna vez por tonterías.
A mis amigos legaré cuando me muerami devoción en un acorde de guitarra,y entre los versos olvidados de un poemami pobre alma incorregible de cigarra.
Un barco frágil de papelparece a veces la amistad,pero jamás puede con élla más violenta tempestad.Porque ese barco de papeltiene aferrado a su timón,por capitán y timonel...¡un corazón!
Amigo mío si esta copla como el vientoa donde quieras escucharla te reclama,serás plural porque lo exige el sentimientocuando se llevan los amigos en el alma.

A mi gran amiga del alma


Hoy pensé en ti, tal y como hago a diario. Me hiciste creer en aquello que creía perdido o creía no era para mí; el derecho a una amistad como la tuya.
Hemos llorado y reído juntas.
Hemos suspirado de alegría y de emoción no importando la ocasión. Tus palabras han sido las que han abrazado mi alma en noches de soledad y desconsuelo. Me enseñaste que las lágrimas de vez en cuando son buenas y que con ellas aprendemos a purificar nuestra alma y espíritu.
Demostramos que una verdadera amistad no conlleva necesariamente años, sino que se forma de momentos y experiencias especiales como las que tu y yo hemos compartido en poco tiempo.
Me demostraste tu cariño siempre que podías. Me enseñaste a quererte de manera sinigual y a conocerte cada día más. Mi corazón siempre está contigo.
No importa que estemos lejos, nuestra amistad trasciende las barreras y desafía la distancia. No necesitamos decir una palabra cuando algo sucede pues nuestro silencio nos delata y es nuestro corazón el que por nosotras habla. Eres increíble y especial y por eso hoy te digo que conmigo siempre puedes contar. Solo recuerda el no dudar, que eres MI GRAN AMIGA DEL ALMA.

Un día llegaste

Un día llegaste a mi vida y pude comprender la hermosura del cielo en la sinceridad de tu mirada,comprendí que sobran las palabras cuando se trata de expresar los sentimientos que aguardan en el corazón.
Si pudieras ver en mi alma entenderías que una vida no basta para explicarte cuanto te quiero, quiero fundirme en tu vida, en tus sueños y en tu corazón para que juntos podamos mirar en la misma dirección, bajo el mismo cielo, respirando el mismo aire, dejando atrás el camino lleno de abrojos y espinas que ya nunca volverá y volar tan alto que el viento sea testigo de que nuestro amor nunca tendrá fin...
Gracias... por siempre estar conmigo en las buenas y malas, por ser como eres, por regalarme momentos felices que nunca olvidaré...
Gracias mi vida por enseñarme a amar más a Dios y servirle con mucha dedicación, ser mejor cada día.
Perdón...si te he ofendido, si alguna vez te he humillado si en algún momento…yo me equivoqué... Quiero que sepas... que soy humano y al igual que tú débil pude ser, pero con todo y mis defectos y errores, jamás te fallé...
Te pido que me disculpes si te daño, por que jamás eso he pensado hacerte, solo quiero que la vida te de más y más alegrías.
Me basta con verte sonreir, y saber que tú eres feliz, me basta con ver tus ojos llenos de dulzura para saber que tú de verdad me amas. Me basta con saber que existe en mi mundo alguien para mi corazón, y que ese alguien sin duda eres vos.

Recuerda que aquí estoy yo...

Cuando algún día como yo te encuentres sola...
Recuerda que aquí estoy yo...
Cuando algún día quieras sentir la paz de platicar con alguien que te escuche...
recuerda que aquí estoy yo...
Cuando algún día quieras sentir el calor de un abrazo sincero y sin compromisos...
recuerda que aquí estoy yo...
Cuando algún día sientas con unas inmensas ganas de llorar y ser comprendida...
recuerda que aquí estoy yo...
Cuando algún día necesites alguien en quien realmente puedas confiar...
recuerda que aquí estoy yo...
Cuando algún día sientas que todo se derrumbó y quieras comenzar de nuevo...
recuerda que aquí estoy yo...
Cuando algún día quieras volver a sentir que es la felicidad...
recuerda que aquí estoy yo...
Cuando algún día dudes de querer seguir existiendo...
recuerda que aquí estoy yo...
Cuando algún día quieras recordar lo que un día fue...
recuerda que aquí estoy yo...
Cuando algún día entiendas que todos por ser humanos algún vez fallaremos...
recuerda que aquí estoy yo...
Cuando estés en las buenas, pero mas en las malas...
recuerda que aquí estoy yo...
Cuando algún día logres encontrarte a ti misma y dejar aun lado el miedo que llevas dentro...
Recuerda que aquí estaré yo esperándote sin ningún reproche y con los brazos abiertos...

Si te llamo amigo

Si te llamo amigo,
siempre tu tendrás parte de mi corazón,
siempre estaré orgullosa,
de serte siempre fiel.
Tanto como yo necesito amistades,
tu debes necesitarlas también.
Yo también formaré parte de tu corazón,
para estar siempre cerca cuando me necesites,
no estaré ahí en carne,
pero siempre estaré ahí en espíritu.
Soportaré tus cambios de ánimo,
y trataré de entender tus necesidades,
cuando estés enojado.
Reiré contigo cuando tu lo hagas.
Cuando tu tristeza te sobrepase,
lloraremos juntos,
si te sientes caído,
yo te levantaré y echaré tus dudas lejos,
cuando pienses que no puedes continuar,
yo te recordaré que "si" puedes,
cuando te desanimes,
yo levantaré tu ego bien alto.
Cuando necesites silencio pero no soledad,
nos sentaremos juntos en paz y silencio.
Cuando desees jugar,
siempre tendrás un compañero de juegos,
cuando te sientas arriba del mundo,
yo te abrazaré suavemente la espalda,
y te diré que tienes todo el derecho de estar ahí.
Nunca estarás completamente solo
un pedazo mío siempre estará contigo,
una cosa siempre te podré brindar,
el regalo de mi amistad,
para que tú lo aceptes.
Permite que nuestra amistad te haga sonreír,
que brinde alegrías a tu vida,
como tú lo has hecho conmigo,
cuando te sientas confundido,
y pierdas tu camino,
permíteme guiarte en el sendero correcto.
Reposa sobre mí cuando necesites compañía,
déjame compartir tu tristeza y tu dolor,
¿Cuan buena puede ser una amistad,
si no puedes entender que sí me importas?
Si te llamo amigo,
siempre tu sabrás,
la amiga que siempre tendrás en mí.

Pesimismo Fatal


¡Qué dura es la vida ...!Aunque hay cosas bellas,se hallan escondidastraiciones y heridascon profundas huellas.
¡Cuántos desengaños ...!¡Cuánto fingimiento ...!El hombre hace dañoa propios y a extraños,sin remordimiento.
Ya nadie se fíade sus semejantes.Lo bueno se enfría,y es la hipocresíala gran dominante.
Odio, envidia, celos,mentira y pasiones,son como un infiernoque hay en el gobiernode los corazones.
Quien sin Dios transitapor esta espesura,lógico es que admitay triste repita:¡LA VIDA ES MUY DURA ...!